Sorpresa con la inversión privada en I+D


La lectura del informe sobre innovación que publica la Fundación COTEC  siempre resulta inspiradora. Este año, además, han introducido algunas novedades respecto a  ediciones anteriores. Entre ellas, destacan los análisis específicos sobre el sistema educativo, la financiación de la innovación o la innovación social, además de una nueva definición de innovación, cuyo análisis daría por sí solo para una futura entrada de blog. Sin embargo, en este caso queremos centrarnos en algunas reflexiones que nos han suscitado los gráficos sobre inversión privada en I+D en España, elaborados con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Pero antes de entrar en materia conviene contextualizar el debate con un par de gráficos bastante ilustrativos. El primero de ellos muestra la evolución del gasto en I+D (GID) en función de los distintos sectores, mientras que el segundo compara su evolución con la del PIB nacional.

Evolución gasto I+D en España
variación anual PIB España

Como se puede observar, tras el año 2008, que para la mayoría de los analistas marca el inicio de la crisis financiera, se produjo un punto de inflexión en materia de inversión, que afecta con distinta intensidad a los diferentes sectores, pero del que ninguno ha conseguido recuperarse todavía. El descenso del GID ha ido acompañado, como muestra el segundo de los gráficos, de una disminución del PIB, que podría en cierto modo explicarlo o justificarlo. Sin embargo, los datos de los últimos años evidencian que el GID ha seguido bajando a pesar de la recuperación experimentada por el PIB, lo cual puede remitirnos al eterno debate abierto acerca de cuáles son (o deberían ser) los pilares de nuestro modelo productivo.

Dos hipótesis para el debate

El informe nos permite profundizar específicamente en los datos de gasto de las empresas en investigación y desarrollo. Dentro del contexto nacional descrito anteriormente, llaman nuestra atención  los datos referentes al número total de empresas que invierten en I+D y al promedio de dicha inversión:

Evolución de empresas y gasto en I+D

A partir de 2008 y hasta 2014, período en el que tanto el PIB como el GID se sumen en una tendencia a la baja, se puede observar que también ha descendido el número de empresas que realizan I+D. Sin embargo –y este es el dato curioso- el promedio de GID por empresa ha crecido de forma continuada.

Este dato podría suponer un indicio acerca de la posible diferenciación entre empresas que tienen integrada la  I+D dentro de sus estrategias a largo plazo y aquellas que comenzaron a invertir en I+D  por motivaciones que tenían más que ver con la coyuntura puntual que establecieron los planes y programas públicos de incentivo a la innovación en el periodo pre-crisis –subvenciones, incentivos fiscales– o con una mera búsqueda de mejora de su imagen de marca.

Según esta hipótesis, el gasto medio por empresa habría ascendido entre las primeras, a las que podríamos llamar en términos coloquiales “las irreductibles” debido a su fuerte convicción de que la inversión en I+D tiene una rentabilidad a largo plazo –es decir, más allá de los vaivenes derivados de contextos puntuales– y a la completa integración de esta convicción en su estrategia corporativa. Este compromiso, además, se vería ratificado por una fuerte apuesta por la captación de personal especializado, que contribuiría a explicar el incremento del promedio de retribuciones al personal de I+D.

Lamentablemente, el informe no permite desvelar la incógnita de cuáles son las características de este eventual grupo de “irreductibles” y si realmente la fuerte apuesta por esta estrategia innovadora les revertirá réditos a futuro –lo cual abre interesantes vías de análisis para futuros estudios–.

Una segunda hipótesis que cabría plantearse es que, habiendo desaparecido del gráfico las empresas que menos invertían en I+D, a las restantes les correspondería un promedio más alto en el caso de que simplemente hubieran mantenido su inversión. De modo que, al contrario de lo que postula nuestra primera hipótesis, este porcentaje habría podido aumentar por un mero efecto estadístico y no por un mayor gasto en I+D de las empresas.

Lo que sí podemos conocer gracias al Informe Cotec son unas pinceladas del retrato de las empresas que realizan investigación y desarrollo, al menos en lo referente a su número de empleados.

Los extremos resisten

En el siguiente gráfico podemos observar que la crisis ha afectado, entre las empresas que hacían I+D, mayoritariamente a las que se califican como ‘pequeñas empresas’ (entre 10 y 49 empleados) Entre 2008 y 2010, alrededor de 3.000 de ellas dejaron de ejecutar actividades de investigación. En el caso de las medianas (de 50 a 249 empleados) esta misma situación afectó aproximadamente a 800 empresas.

Número de empresas con I+D y gasto según número de empleados

Por el contrario, las grandes empresas (250 o más empleados) y microempresas (menos de 10) se han mantenido relativamente estables durante estos años tan convulsos. En el caso de las primeras probablemente se deba a que su tamaño y volumen de negocio les proporciona un respaldo suficiente como para afrontar crisis sin ver afectada, en exceso, su actividad regular. Sin embargo, podríamos pensar a priori que las microempresas son mucho más vulnerables. ¿A qué se debe entonces su constancia en la inversión en I+D? Probablemente a que las microempresas que realizan I+D son en su mayoría spin-off, startups o empresas de fuerte base tecnológica, es decir, intensamente innovadoras y dedicadas a la comercialización de nuevos productos o servicios de desarrollo propio. Sin embargo, este modelo de negocio que habría conseguido capear el temporal con cierto éxito, no ha recibido la atención esperada desde las instituciones públicas (salvo casos excepcionales como el País Vasco).

Para terminar, os dejamos un último gráfico para la reflexión acerca del tejido empresarial español. La perspectiva que proporciona la comparación con otros países del entorno suele poner las cosas en su sitio: las microempresas y PYMES españolas, pese a no tener en muchas ocasiones las políticas públicas de su lado, son las empresas que proporcionalmente mayor esfuerzo inversor están realizando en materia de I+D cuando nos medimos con economías de países tecnológicamente avanzados. Mientras, las grandes empresas españolas son comparativamente las que menos gastan (en términos de porcentaje del PIB), sin llegar ni siquiera a igualar en ningún caso a sus competidores europeos (no digamos ya a Japón o EEUU).

En el país del sol y el ladrillo, muchas pequeñas y medianas empresas han decidido apostar con gran convicción por la I+D y la innovación pero ¿ese enorme esfuerzo es recompensado adecuadamente? En nuestra opinión aún queda mucho esfuerzo por realizar en el diseño de unas políticas públicas que les den aún más impulso.

Gasto en I+D empresarial según tamaño de empresa

NOTA: todos los gráficos proceden del Informe COTEC 2016: Innovación en España

Irene López, Ibán Revilla y Jesús Rey

CC BY-SA 4.0 Sorpresa con la inversión privada en I+D por Cultura Científica Empresarial. Proyecto CCe. está licenciado bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

1 comentario en “Sorpresa con la inversión privada en I+D

  • Independientemente del tipo de empresa a la que se debiera de apoyar, la crisis demuestra que evolucionamos hacia una estructura similar a las de los otros países como Italia. Se han destruido muchas empresas de menos de 250 empleados (un 33%) y estas han perdido un peso en I+D del 28% en el conjunto nacional, mientras que las grandes sólo han perdido un peso en el I+D del 1% y son un 17% menos. Nos concentramos

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