Mujeres y ciencia. Cuando lo esencial es lo que importa


Desde hace décadas, numerosas han sido las iniciativas que se han propuesto incrementar el papel de las mujeres en la ciencia. No se trata de un propósito frívolo, sino el resultado de un contexto objetivo: el número de mujeres vinculadas a la ciencia es alarmantemente bajo incluso en los países más desarrollados.

La mujer en la ciencia

El acceso a la formación y, por lo tanto, a la posibilidad de continuar una carrera científica se ha incrementado en los últimos años, sin embargo, los resultados obtenidos a partir de ahí son ciertamente muy representativos de la desigualdad entre hombres y mujeres respecto, por ejemplo, a la producción científica o a la participación en puestos de gestión y dirección relacionados con la ciencia. Los datos son alarmantes, en 2009 el 30% del personal investigador en Europa eran mujeres y los datos de 2012 ofrecen una pírrica subida al 33%.

Las diferencias, en muchos casos, se han atribuido a cuestiones de tipo sociológico. En algunos casos esta brecha se relaciona con esa especie de encrucijada asumida tácitamente en la que una mujer parece tener que decidir entre la vida familiar y la vida profesional. Esta supuesta decisión suele ir acompañada de la búsqueda de flexibilización horaria que en muchos casos, y en parte debido a una cultura organizativa predominantemente presencial, termina mermando la posible valoración positiva de los resultados obtenidos por las mujeres en su labor investigadora y que influyen finalmente en su posibilidad de habilitación para determinados puestos en el sector público.

En el ámbito empresarial, no obstante, la situación tampoco es alentadora. Ya en 2009, desde la Comisión Europea se advertía la existencia de una relación negativa entre la inversión realizada en I+D y la representación de las mujeres, lo que permitiría explicar por qué siendo el sector empresarial el que mayor inversión en I+D tenía por investigador, era precisamente el que menos representatividad femenina presentaba. En 2014, esa situación se mantenía, si bien es cierto que en España la representación de investigadoras en las empresas (33%) es superior a la media de la UE28 (20%). No obstante, esta posición no es más que el resultado de la aún más deficitaria representación de la mujer en la ciencia en algunos países de la Europa de los 28.

Encuesta CCe

Pero ¿qué valoración de la ciencia tienen las mujeres? ¿Podría, en algún momento, ser maliciosamente argumentado que la percepción que tienen las mujeres de la actividad científica es diferente a la de los hombres, traduciéndose en una menor implicación y en una visibilidad menor tanto en el ámbito público y privado?

Los resultados de la encuesta CCe nos brindan una valiosa posibilidad para el análisis. En la encuesta sobre cultura científica empresarial realizada a una muestra de 700 empresas españolas, el 32% de los cargos de gestión que contestaron fueron mujeres (es significativo que dicho porcentaje se ajuste a las cifras que se manejan como representación de investigadoras en las empresas españolas). Entre sus resultados nos gustaría comentar algunos de los que muestran la posible existencia de diferencias de percepción de la ciencia entre hombres y mujeres vinculados al ámbito empresarial.

Cuando piensa en ciencia, piensa en...

Puede observarse que las valoraciones de ambos colectivos muestran apenas muy ligeras diferencias en algunos de los aspectos con los que identifican a la ciencia. Las mujeres tienen una valoración superior en las dimensiones positivas de la ciencia: la capacidad para incidir directamente en el progreso y en el desarrollo económico. También le otorgan rigurosidad y eficacia por encima del colectivo masculino entrevistado, lo que explicaría el mayor nivel de confianza en la misma. Sin embargo, cuando se trata de valorar las dimensiones que podríamos denominar negativas, también son más categóricas a la hora de considerarla como una actividad arriesgada y compleja. Quizá por este motivo, un 83,5% de las entrevistadas, frente a un 76,5% de los entrevistados, se manifestaron bastante o muy de acuerdo con el hecho de que el personal científico debería desempeñar un papel más importante en las empresas.

Priorización en la asignación de fondos

En una situación donde tuviera que ser distribuido el presupuesto de gasto gubernamental, frente a la partida de ciencia tanto mujeres como hombres priorizan la sanidad, las ayudas al desarrollo y la educación. Este último punto es importante si consideramos que uno de los pilares básicos para el futuro desarrollo científico y tecnológico de un país es precisamente ese, la educación que permita crear unos cimientos sólidos en capacitación y cualificación como una clara apuesta por resultados a largo plazo. En general, ambos sexos presentan unas preferencias similares, concediendo a la ciencia un segundo lugar en asignación cuando se trata de cuestiones que afectan al plano social como es el caso de educación, sanidad, ayudas a la dependencia y ayudas al desarrollo. En este último caso, es donde existe una mayor diferencia puesto que las mujeres apoyarían fortalecer esta partida presupuestaria en un 76% de los casos frente a un 60% de los entrevistados del sexo masculino.

Al final, los datos presentados resaltan matices. Tanto hombres como mujeres consideran en un porcentaje similar (84%) que la I+D en la empresa genera una situación de ventaja competitiva. Es la ciencia en sí, y no la ciencia “hecha por” la que permite el avance por los resultados obtenidos tanto en el ámbito empresarial como en el público. Sin embargo, es paradójico que llegar a unas cifras equilibradas en representación del colectivo de científicas e investigadoras en España y en Europa tenga que depender no obstante de la ciencia “hecha por” y no de la ciencia en sí, cuando la percepción de la misma es… cuestión de matices.

María Isabel González-Bravo, Jesús Rey-Rocha e Irene López-Navarro

CC BY-SA 4.0 Mujeres y ciencia. Cuando lo esencial es lo que importa por Cultura Científica Empresarial. Proyecto CCe. está licenciado bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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