La mayoría experimenta solo su borde


El mar. «La mayoría experimenta sólo su borde», afirma Philip Hoare en su recientemente publicado libro ‘El mar interior’.

La costa, ese único pedazo asequible; salvaje o civilizado; virgen o urbanizado; agreste, rudo, o amable. Pero para conocer el mar en toda su grandeza hay que adentrarse en él, perder de vista el borde; descubrir otras aguas, arribar a otras costas. Grandes conocedores y narradores del mar lo han explicado mejor de lo que nosotros podríamos hacerlo en estas líneas y podremos hacerlo nunca: Melville, Stevenson, London, Conrad, O’Neill, Pío Baroja…

la mayoría solo experimenta su borde

Igualmente, la mayoría sólo experimenta el borde de la cultura científica e innovadora de las empresas. Sólo se asoma a su ‘costa’ económica, desde un balcón con perspectiva economicista, y por tanto limitada, desde el que no se alcanza más que a vislumbrar su verdadera dimensión.

Cultura que, del mismo modo que el mar, necesita ser contemplada no sólo desde un único punto; ha de ser oteada con panorámica; penetrada, navegada, nadada, buceada. En definitiva, para conocerla hay que adentrarse en ella, desvelar sus matices sociales, culturales, organizativos…

Nuestra visión

El proyecto ‘Cultura Científica Empresarial’ plantea la necesidad de complementar la perspectiva economicista con un análisis de la percepción y actitudes del sector empresarial ante la ciencia y la innovación, que arroje luz sobre aquellas dimensiones sociales que no llega a cubrir este tipo de enfoque.

Afrontar el estudio de la cultura científica de las empresas y de su percepción y actitudes ante la ciencia y la innovación, desde la perspectiva de los estudios sociales y de percepción, permite asomarse a nuevos horizontes.

La nave que hemos utilizado para nuestra primera incursión en estas aguas es una encuesta a una muestra de 700 empresas españolas, de todos los sectores económicos, grandes, medianas y pequeñas. Es una embarcación modesta, ciertamente. Pero entendemos que suficiente para comenzar. Modestas eran también, para las dimensiones de las empresas que acometieron, las embarcaciones con las que navegantes polinesios, fenicios y vikingos, y siglos más tarde portugueses y españoles, atravesaron los mares y océanos.

Nuestros objetivos son, huelga decirlo, infinitamente más humildes. Quizás logremos reducir la brecha entre investigación y mercado para lograr un tejido empresarial más innovador y competitivo.

Más de 700 empresas, y un nutrido grupo de investigadores, ya han subido a bordo. ¿Te enrolas con nosotros?

Jesús Rey

CC BY-SA 4.0 La mayoría experimenta solo su borde por Cultura Científica Empresarial. Proyecto CCe. está licenciado bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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